El Miércoles recién pasado fue San Prudencio, fiesta local en que se celebran, además del Patrón de Vitoria, muchas otras tradiciones. La primera es juntarse en Armentia (la foto de arriba) y como hizo buen tiempo había muuuucha gente.
Seguidamente HAY que comprar, talo con chorizo y rosquillas que cuesten lo que cuesten y estén como estén es menester probar (a mí estas tradiciones culinarias me pierden en todo caso).
Y después de pasarse el día recorriendo los puestos de artesanía y el gentío de las campas, corresponde la cena:
Revuelto de Perretxikos (pequeños hongos silvestres muuuy apetecidos, que pueden llegar a costar 90 euros el kilo)
y un buen plato de Caracoles (si si caracoles!!! de los del jardín! y se comen de maravilla, no cierto Pá, Má y Baru??) a todos ellos les ha tocado la obligacion de probarlos. Es algo que nuuunca nos imaginamos en comer pero ahora me fascinan.
De postre, la tarta de San Prudencio que gentilmente y como siempre nos provee Rosi (está buenisima la tarta en todo caso)
Después de todo esto en un solo día hay que dormir mucho y prepararse que mañana es día laborable otra vez.


